sábado, 5 de septiembre de 2015

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Que jodido es a veces el paso del tiempo, que jodido es no verte por aquí... Hoy miro mis fotos y te juro que yo sigo sonriendo aunque sea sin ti. Que quizás no es el momento, o eso dicen, que nada es para siempre, que todo cambia algunas veces, pero claro que me jode no tenerte. 
Puedes pasarte si tú quieres, a salvarme del presente, a buscarme alguna tarde, a contarme lo que sientes, a llevarme a cualquier parte. Aún sigo buscando eso que se nos perdió por el camino, aún sigo buscando las sonrisas y los besos que no dimos. Y que volvería a cuidarte, siempre me gustó recomponerte aunque casi siempre fui yo quien te hizo polvo. Y quién sabe, quizás fuiste polvo demasiadas veces, y por eso te fuiste. Yo no sé que pasará mañana, pero siempre me gustará recordarte, recorrerte, saludarte. 

lunes, 3 de agosto de 2015

Es fácil escribir con los sentimientos a flor de piel, es fácil expresarse en un estado de enamorado, quizás odiando o añorando...pero dime cómo lo hago yo ahora.
Te llevaste todo en esa última mirada o en nuestro último beso, aún no consigo que último suene bien junto a nosotros. Pero tal vez si no hubiera puesto ese CD esta tarde, si no me hubiera decidido a coger un lápiz y un papel e intentar averiguar lo que siento, tal vez entonces no se habría acercado mi padre y no me habría hecho apuntar: 'A veces, y no sólo a veces, casi todas las veces las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.' Siempre habrá algo mejor -añadió. Y por supuesto rompí a llorar; siempre es tan capaz de averiguar lo que va a pasar...
Ojalá mirarte hubiera causado en mí otro efecto, dime por qué al mirarte ya no siento nada, dime por qué ya no siento que me puedas salvar. Y sobre todo dime, ahora que sé que te he perdido, qué haré yo para encontrar mi rumbo.

martes, 5 de mayo de 2015

¡!

Y la rae define desahogarse como: "Manifestar violentamente un sentimiento o un estado de ánimo aliviándose así de él." 
Y yo como siempre, tenía que llevarle la contraria. Me encanta desahogarme de todos los sentimientos, de los malos y los buenos, sin querer aliviarme de estos últimos. Que viva cuando eres feliz y se te nota, cuando quieres gritarlo a los cuatro vientos. Y quizás quieres gritarlo porque has vivido unos meses de mierda, en los que no veías salida ni pa' atrás y te hundías cada vez más. Que viva esa bendita situación de ser feliz sin más, de sonreír por todo, de soltar carcajadas porque sí, ¡que viva joder!
Y puede que hoy no esté filosófica, que ya haya descubierto mi bonito interior hace tiempo y ahora sólo esté disfrutando de él.

lunes, 16 de marzo de 2015

'Joder, mírate'

'Joder, mírate, llena de gracia, alegría y simpatía; sal y conquista el mundo' pensó.
Y si no es ahora, ¿cuando? La vida es de las pocas cosas bellas que merece la pena, sólo hay que aprender a disfrutarla. Y llegó la hora, tu hora, la de salir con tus labios rojos a comerte el mundo, la hora de proponer y conseguir tus metas, la de brillar. Aplica el 'vive y deja vivir' que nos enseñan desde niños, aplica el 'vivir el día a día y no el mañana de ayer' del que nos hablan las canciones positivas.
Creo sinceramente que la vida está llena de sensaciones maravillosas, sensaciones que nos endulzan los días y el corazón, de esas que consiguen ponerte los pelos de punta.  Acciones, caricias, palabras, miradas...
Y puede que tengamos que mirar las secuencias de la vida de otro modo al que lo estamos haciendo. Tal vez haya que agrandar lo insignificante si esto nos ha llenado el día de color, tal vez sólo haya que devolver la sonrisa a un desconocido para crear una bonita cadena, o tal vez sólo tengamos que bailar bajo la lluvia mientras cantamos nuestra mejor canción.
No sé muy bien qué se debe hacer para disfrutar de la vida, pero sí sé que bailaré descalza por la casa, que dejaré entrar la luz por mi ventana todas las mañanas y llenaré mis pulmones con el aire de la ciudad cuando se viste de noche, que bailaré hasta reventar las discotecas, que gritaré hasta dejarme la voz cuando lo necesite, y que regalaré abrazos y te quieros a todos los que hacen mi día a día más preciado.
Aunque quizá debería bastarnos con ver entrar la primavera y florecer con ella, pararnos a mirar un atardecer de esos que ponen al cielo rosado, o con poder sentir el aire que nos hace libres al bajar la ventanilla del coche.


viernes, 20 de febrero de 2015

Te sobra el tiempo cuando te falta gente.

¿Sabes qué pasa? Que cuando le decía que iba a estar siempre ahí, aunque no estuviésemos juntos, lo decía en serio. Y cuando le decía que para mí era mucho más que un novio, no lo decía por decir. Entendimos con el tiempo que no podíamos seguir con ello, que todo se había vuelto complicado, que ya nos queríamos de forma diferente a la habitual y la magia se había esfumado entre nosotros como lo hicieron las sonrisas.
Pero, ¿sabes que pasa también? Que nunca quise salir de su vida, esa fue la gran diferencia entre él y yo. Chica nueva, amigos nuevos, y ni un pequeño hueco para lo que un día tanto valor tuvo en su vida. Querías olvidar decías, querías pasar página y acabar ese pesado libro. Pero yo nunca quise salir, ni cerrar el libro y abrir otro con nuevos personajes. No creas que no quería hacerlo porque aún sintiera amor, ni mucho menos, sino porque de todas las personas que he conocido sabes bien que eres la única que desde el primer instante, desde el primer minuto, me dio una confianza tan abrumadora como extraña. Aún no se la explicación, supongo que es de los sinsentidos que no tiene. Aunque bueno, a lo que iba...puede que me den pena los recuerdos, pero sin duda lo que de verdad echo de menos no es otra cosa que hacer el cabra con alguien como lo hacía contigo, poner a Rosana en mi cuarto y bailar haciendo el mongolo como lo hicimos aquella tarde, echo de menos saltar, bailar y reírme a carcajada limpia. Sin embargo, lo que más echo de menos es quien me escuche como lo hacías tú, a lo mejor el problema no es de los demás y simplemente sea yo que no soy capaz de abrirme con nadie como lo hacía contigo, en todos los sentidos. Creo profundamente que cuando más libres somos es cuando podemos expresar lo que pensamos y lo que realmente sentimos sin coacción, sin prejuicios. Y vuelvo a repetir, has sido la única persona capaz de hacerme sentir libre. Eterna libertad la que me ofrecías, hombro en el que llorar, abrazos en los que sentir, palabras en que refugiar. Echo de menos hablar, por eso al escribir me abro a ti, como lo hacíamos entonces.

miércoles, 18 de febrero de 2015

VIVIENDO EN EL PASADO.

Rechazó por siempre aquella palabra, no quería saber que existía, le dijo adiós y la quedó en el olvido.
Aquella palabra que tantas veces le había hecho estremecerse de locura, de dolor, de pasión, de alegría, de tristeza...simplemente ya no creía en ella.
Todo terminó cuando pudo sentir otros labios despidiéndose en los suyos, con un amargo beso pronunciando un doloroso lo siento, todo se paró para Sara en aquel instante, excepto su corazón, éste latía con más fuerza que nunca, parecía que se le iba a salir del pecho, cada latido derramaba una gota de sangre, que producían las lágrimas que poco a poco creaban un camino en su rostro sin ningún rumbo. Un sinfin de detalles guardaba ahora en sus pensamientos, esos detalles que día a día iba intentando ahogarlos en el olvido, aquellos que siempre sacaban de alguna otra parte más fuerza que Sara y volvían de nuevo a formar parte de su vida, de su pasado.
Cerraba los ojos y en su mente tan solo venían momentos inolvidables, momentos llenos de magia, que en realidad no quería destruirlos sino revivirlos de nuevo. No todos eran buenos aunque siempre abundaban éstos, pero hasta los malos los recordaba con ternura.
Necesitaba ver de nuevo aquellos ojos negros que un día la enamoraron y que terminaron con la existencia de aquella palabra...del amor.
Pensaba muchas veces que no se merecía derramar ni una sola lágrima más por el amor pasado pero como suele ocurrir nunca los sentimientos y pensamientos concuerda, todo lo contrario frecuentemente chocan.
Y ahora tumbada en la cama, alargando cada suspiro, los cuales parecían ser los últimos de su vida, naufragaba entre sus recuerdos. Miles de fotos observaba en aquel instante, mil y una fotos en las que tan solo están él y ella, el inmenso mundo se reducía en aquel momento en tan solo dos personas. Se fijó ahora en una especialmente, en aquella, le encantaba esa fotografía, era una foto más ante cualquier persona pero no ante sus ojos. La miró de arriba abajo y de nuevo se deslizó suavemente una nueva lágrima. Aquella imagen le inspiraba confianza, seguridad, cariño...en fin todo lo que un día tuvo junto a él. Se atrevió a mirarle a los ojos, y sin evitarlo esbozó una sonrisa que destacó entre su rostro melancólico. Aquellos ojos llenos de vida, le encantaba aprovechar cada segundo al máximo, y eso lo podía leer en su mirada, nunca aceptaba un no por respuesta, nunca se rendía, siempre conseguía sacar de ella todo lo que tenía, siempre sonriendo y viendo el mundo desde una perspectiva diferente de la de los demás; quizá fuese eso lo que hizo que se enamorara completamente de él...quizá fuese aquellas ganas de vivir que le transmitía, las que ahora no tenía y las echaba de menos.
Giró la cabeza para observarse a ella misma, y se dio cuenta que el tiempo no jugaba a su favor, ahora tenía un aspecto tenebroso, el rímel de sus ojos le manchaban parte de su cara, un pijama viejo tapaba su joven figura y aquel desastroso peinado dejaba mucho que desear. Parecían personas distintas, pero no era así, estaba tumbada en el césped junto a su chico, demostrando a la cámara una sonrisa deslumbrante, la cual hacía mucho tiempo que no veía, miró sus ojos y pudo ver en ellos la llama del amor, aquella llama que aún seguía encendida. Deslizó de nuevo su vista hacia la mano, ésta estaba agarrada a la de él, le dio la sensación por unos minutos que estaban ahora mismo juntos, juntos de nuevo, no había distancia, la mayor distancia que había eran sus miradas, recordó sus caricias, recordó sus te quieros que le repetía una y otra vez y que le hacían subir a una nube de la que le daba pánico bajar, recordó su olor, una mezcla entre dulzura y sensaciones inexplicables, un olor que le caracterizaba a él.
Cerró los ojos y sin querer saber lo que hacía, rompió la fotografía en dos. En la mitad en la que aún seguía la presencia de él, se la acercó a los labios y le dio un beso, puso su dedo índice en los suyos y pronunció un -no te olvidaré- que carecía de sentido para cualquier persona que no la hubiese estado observando desde un principio. Después ojeó rápidamente las demás fotografías y se levantó de la cama para guardarlas en un cajón.
Sentada ahora en el suelo se acordó de la última noche, aquella noche donde todo terminó; estaban en el mismo lugar donde se conocieron, pero ya no había aquella ilusión y ella lo sabía, se dio cuenta que ya no era como antes, que desde hacía semanas no la miraba con los mismos ojos, supo que había conocido a otra persona que le hacía ahora feliz, pero tal vez por cobardía, por miedo a perderle, no aceptó la realidad, sin embargo sabía que él se lo acabaría diciendo y así fue, aquella tarde de invierno pudo escuchar de su boca que ya todo había acabado, que la quería porque el roce hace el cariño pero que su llama del amor se había apagado. Y ahora sentada en el suelo, perpleja, aceptó la realidad y desde lo más profundo de su corazón le deseó todo lo mejor a aquella persona que en su día le había hecho la chica más feliz del mundo. Se secó las lágrimas y se dispuso a salir a la calle después de haberse arreglado, pues si algo necesitaba era recuperar el tiempo pasado de aquellas semanas perdidas. Necesitaba aprovechar cada segundo como un día le enseñó una persona, a la cual siempre guardaría como su primer ¡Amor!

Anabel, hermana.
































lunes, 2 de febrero de 2015

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No es vivir en soledad, es ser independiente. Sigo rodeada de familia y amigos, nunca he necesitado más. Espero con ansia descubrir algo superior, aunque sin prisas, sin buscar. Las mejores cosas llegarán cuando dejes de rebuscar en cada hueco de la ciudad, siempre ocurre igual. Sueño con encontrar personas de verdad. Esperaré el momento, sé que llegará.